¿Puede una promesa de liberación terminar alimentando la maquinaria que pretendía combatir? La pregunta atraviesa el diagrama de portada: una constelación donde conviven la CIA, el LSD, la cibernética, la contracultura y las utopías tecnológicas. Su fuerza está en obligarnos a mirar relaciones que solemos estudiar por separado. Su peligro, para quien lo lee, es convertir cada proximidad gráfica en una prueba de conspiración.
Suzanne Treister y el mapa de una modernidad inquietante
La autora es Suzanne Treister. HEXEN 2.0 fue desarrollado entre 2009 y 2011: reúne cinco diagramas históricos, un tarot de 78 cartas y otras piezas. El libro y la baraja aparecieron en Black Dog Publishing en 2012, con un ensayo de Lars Bang Larsen. La web de Treister identifica esa edición como agotada; esto no equivale a haber comprobado la inexistencia de ejemplares en Argentina. Fuente: archivo de la artista.
La lámina reproducida se titula From MKULTRA via the Counterculture to Technogaianism: «De MKULTRA, pasando por la contracultura, al tecnogaianismo». En ella aparecen Albert Hofmann, Norbert Wiener, Gregory Bateson, Aldous Huxley, Ken Kesey y Stewart Brand. Los círculos, las llamas y las ramificaciones construyen una genealogía visual. Fuente: diagrama original.
El conjunto estudia los programas de control y los movimientos que imaginaron alternativas a la sociedad dominante. Su horizonte declarado incluye las relaciones entre ciencia, poder e información. Por eso conviene entrar en él como una investigación artística y una invitación a pensar futuros posibles: el dibujo organiza preguntas que todavía requieren contrastación histórica.
MKULTRA: el suelo documental
Hay un núcleo que no depende de la imaginación de Treister. La audiencia del Senado estadounidense del 3 de agosto de 1977 documentó investigaciones de la CIA sobre modificación de la conducta, pruebas con drogas y administración de LSD a personas que desconocían lo que recibían. También examinó la destrucción de archivos en 1973 y la aparición posterior de documentación que había sobrevivido. Fuente primaria: audiencia del Senado, especialmente las declaraciones iniciales.
Estos hechos hacen legítima una investigación sobre secreto institucional, consentimiento y poder sobre la conciencia. Pero el alcance de una prueba importa: documentar experimentación clandestina no demuestra que la CIA haya concebido, dirigido y controlado cada movimiento cultural que después utilizó psicodélicos. Una afirmación así necesitaría evidencias específicas de órdenes, financiación, intermediarios y resultados. La ausencia de parte del archivo tampoco puede convertirse en prueba automática de cualquier explicación.
Cibernética: la ambivalencia de la retroalimentación
Las conferencias Macy de 1946 a 1953 reunieron investigadores de distintas disciplinas alrededor de problemas de comunicación, causalidad circular y sistemas. Entre los participantes estuvieron Wiener, Bateson y Margaret Mead. La historia de estos encuentros permite entender por qué la cibernética funciona como articulación del mapa. Fuente: American Society for Cybernetics.
La retroalimentación puede explicarse con un termostato: el sistema compara una medición con una referencia y ajusta su conducta. Al trasladar esta lógica a la vida social aparece una pregunta política: ¿quién establece la referencia? Cooperación, aprendizaje y autorregulación son posibilidades; vigilancia, normalización y corrección de conductas también lo son. Esta ambivalencia es una clave de lectura que proponemos para el diagrama, sin atribuir a todos sus protagonistas un mismo propósito.
De la comuna a la cultura digital: una conexión mejor documentada
Para contrastar la intuición de las «falsas revoluciones» resulta especialmente útil From Counterculture to Cyberculture, de Fred Turner. Su investigación sigue a Stewart Brand y la red de Whole Earth, mostrando intercambios entre sectores de la contracultura y el mundo tecnológico. Turner distingue a los «nuevos comunalistas», orientados a transformar la conciencia y la vida cotidiana mediante herramientas, de otros movimientos volcados a la organización política. Fuente: introducción del autor.
Su argumento introduce una corrección decisiva: esta historia no se explica únicamente como la apropiación posterior de una cultura rebelde por fuerzas externas. Algunos de esos actores ya se interesaban por las tecnologías y las formas de colaboración surgidas de la investigación de la Guerra Fría. Hubo afinidades y colaboraciones tempranas. La promesa de liberación personal y el desarrollo tecnológico pudieron legitimarse mutuamente.
Esto permite una hipótesis más precisa: una rebeldía puede ser sincera y, al mismo tiempo, facilitar proyectos cuyos efectos políticos sus participantes no anticipan o incluso celebran. El desenlace favorable a una empresa o a un aparato estatal no demuestra que ese desenlace estuviera escrito desde el comienzo. Para entenderlo hay que reconstruir decisiones, incentivos y conflictos.
¿Revoluciones fabricadas, infiltradas o absorbidas?
Conviene distinguir cuatro mecanismos: fabricación, cuando se organiza deliberadamente un movimiento de fachada; infiltración, cuando se interviene sobre uno ya existente; cooptación, cuando se incorporan actores y demandas a estructuras de poder; y convergencia, cuando proyectos distintos colaboran porque comparten intereses. Son preguntas de investigación diferentes y exigen pruebas diferentes.
Tu intuición sobre una maquinaria que monta escenarios de emancipación puede convertirse así en un programa de lectura fértil: ¿quién financia?, ¿qué instituciones conectan los nodos?, ¿qué se promete?, ¿quién controla la infraestructura?, ¿qué capacidad de decisión conservan los participantes? La figura genérica de «las élites» resulta insuficiente si sustituye los nombres, los documentos y los mecanismos concretos.
La tesis que proponemos para este artículo es interpretativa: el poder puede incorporar el deseo de libertad y convertirlo en una fuente de legitimidad, consumo o información. No hace falta suponer que toda experiencia emancipadora sea falsa para investigar esa posibilidad. Precisamente porque el deseo es real, su captura merece atención.
Tecnogaianismo: cuando la salvación adquiere una infraestructura
En el extremo del diagrama, Treister presenta el tecnogaianismo como una confianza en la capacidad de la tecnología para restaurar la Tierra y favorecer un nivel superior de conciencia. La lámina acerca este imaginario a otros horizontes, como el transhumanismo, sin volverlos equivalentes. Aquí leemos una pregunta sobre las promesas de salvación: ¿qué sucede cuando el futuro deseable queda condicionado a la autoridad de quienes administran su solución técnica?
Esa pregunta no obliga a rechazar la tecnología ni las preocupaciones ecológicas. Obliga a examinar propiedad, acceso, límites y rendición de cuentas. Una herramienta puede resolver un problema real y concentrar poder en el mismo movimiento. La evaluación debe atender ambas dimensiones.
Tarot, símbolos y discernimiento
Treister explicó que su tarot permite reorganizar el material histórico y abrir otras formas de pensar el futuro. Lars Bang Larsen, en el ensayo del libro, entiende la obra como una cartografía crítica del control y del conocimiento. El lenguaje esotérico funciona aquí como dispositivo de lectura y recombinación. Entrevista con Treister; ensayo de Larsen.
Para una lectura desde Beit Ein Sof Academy, esta dimensión ofrece una oportunidad de discernimiento. Un símbolo puede iluminar una pregunta sin resolverla documentalmente. La semejanza formal con un árbol de correspondencias tampoco convierte este dibujo en un Árbol de la Vida cabalístico. Confundir tradiciones distintas o tomar una asociación simbólica como demostración histórica debilitaría el estudio.
La tarea es sostener juntas la imaginación y la verificación: dejar que el mapa sugiera recorridos, y exigir a cada afirmación el tipo de evidencia que necesita. La sospecha abre una búsqueda; el discernimiento evita que esa búsqueda quede encerrada en una explicación capaz de confirmarse con cualquier cosa.
La libertad como pregunta pendiente
HEXEN 2.0 vuelve inquietante una pregunta necesaria: ¿qué formas de poder se construyen con nuestras expectativas de transformación? Su lectura más productiva permite investigar tanto los abusos probados como las alianzas ambiguas, los entusiasmos sinceros y los resultados imprevistos. La posibilidad de captura no cancela la emancipación; vuelve más exigente el trabajo de reconocerla.
Nota de investigación: este artículo se basa en el diagrama aportado, el archivo público de la artista, su entrevista, el ensayo de Larsen, documentación del Senado y la introducción de Turner. No presupone una lectura completa del libro impreso ni una verificación individual de todos los vínculos de la lámina. Las interpretaciones propias se distinguen de los hechos documentados.
Imagen de portada: Suzanne Treister, HEXEN 2.0 (2009–2011), «From MKULTRA via the Counterculture to Technogaianism». Reproducción facilitada por el usuario. © Suzanne Treister.


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