ENSAYO ACADÉMICO · HISTORIA DE LA CÁBALA Y HUMANIDADES DIGITALES
Resumen. Este artículo examina el desplazamiento metodológico propuesto por Yehuda Liebes: estudiar la formación del Zohar mediante la relación entre tradiciones compartidas, elaboraciones individuales y operaciones de redacción. Su hipótesis de un círculo de creación mantiene el papel principal de Moisés de León, pero cuestiona que ese papel explique de manera uniforme todas las unidades del corpus. A partir de los trece atributos y del Sefer ha-Gevul, se distinguen datos textuales, inferencias y conjeturas. Finalmente, se analiza la cartografía BESA y se propone un procedimiento de lectura del atlas 3D que haga visibles las relaciones y sus límites, sin convertir la representación en una prueba histórica.
Palabras clave: Zohar; Yehuda Liebes; Moisés de León; Idrot; crítica textual; autoría; cartografía del conocimiento; humanidades digitales.
1. El problema de la escritura: del nombre del autor al proceso de composición
Preguntar quién escribió el Zohar parece exigir un nombre propio. Sin embargo, esa pregunta presupone que el objeto atribuido posee una unidad suficientemente estable y que escribir significa lo mismo en todas sus partes. La intervención de Yehuda Liebes consiste en volver discutibles ambas suposiciones. Su análisis desplaza la atención hacia las operaciones que pudieron producir la literatura zohárica: conservar tradiciones, interpretar materiales comunes, traducir, ampliar, reorganizar y dar forma narrativa a una enseñanza. La cuestión de la autoría permanece, pero pasa a formar parte de una historia de la elaboración textual. (Liebes, 1993, pp. 85–90).
Esta lectura requiere precisar su alcance. El presente ensayo se apoya principalmente en «How the Zohar Was Written», capítulo segundo de Studies in the Zohar, y en la traducción española de trabajo BESA. Las páginas citadas corresponden a la edición inglesa de 1993, cuyos marcadores se conservan en esa traducción. Se ofrece una interpretación del argumento de Liebes y de su representación digital; no una nueva colación de manuscritos ni un balance exhaustivo de la investigación posterior. Las observaciones metodológicas formuladas aquí se distinguen de las afirmaciones que se atribuyen al investigador.
La precaución es coherente con el propio capítulo: Liebes presenta su propuesta como una orientación para una investigación más amplia y reconoce dificultades históricas y filológicas que todavía requieren respuesta. Por ello, ni la exposición escrita ni su traducción gráfica deben presentar el círculo propuesto como una institución documentada con integrantes, fechas y funciones establecidos de manera definitiva. (Liebes, 1993, pp. 89–90 y 134; nota preliminar al capítulo 2, p. 194).
2. Moisés de León: una centralidad que no resuelve todas las partes
En la reconstrucción que Liebes hace del debate con Gershom Scholem, el vínculo entre Moisés de León y el Zohar constituye un punto de partida firme. Los paralelos con sus obras hebreas y otros testimonios impiden tratarlo como un simple transmisor ajeno a la creación del corpus. Liebes mantiene que escribió la mayor parte del Zohar. Su objeción recae sobre el paso siguiente: convertir esa relación en una explicación suficiente del conjunto, de sus diferencias doctrinales y de todo su marco narrativo. (Liebes, 1993, pp. 85–88).
El contraste entre unidades resulta decisivo. El cuerpo principal, el Midrash ha-Neʿelam, el Sifra di-Tsniʿuta y las Idrot no se dejan reducir sin examen a una sola relación con los escritos hebreos de Moisés de León. Las semejanzas deben estudiarse junto con las diferencias, y la afinidad de estilo no decide por sí sola la identidad de autor ni la dirección de un préstamo. La presentación de Scholem que se utiliza aquí es la que Liebes discute en ese capítulo; no sustituye el estudio directo de la obra de Scholem. (Liebes, 1993, pp. 85–88 y 95–98).
También conviene separar las cronologías. La fecha de un testimonio conservado, la composición de un pasaje y su incorporación a una redacción pueden ser distintas. Cuando Liebes adopta una datación posterior a 1293 para la mayor parte del Zohar, recoge una tesis de investigación que expone al comienzo de su ensayo; no proporciona con ello una fecha única para todas las tradiciones que el corpus utiliza. Una capa anterior postulada tampoco adquiere una fecha absoluta por el solo hecho de ocupar un lugar anterior en la argumentación. (Liebes, 1993, p. 86).
3. Qué significa proponer un círculo de creación
El círculo de Liebes no equivale necesariamente a un equipo que reparte capítulos de un libro ya proyectado. Designa una hipótesis sobre un medio de estudio y creación: un patrimonio de doctrinas y textos que distintos cabalistas podían desarrollar con relativa independencia. Así se intenta explicar la coexistencia de un vocabulario común con diferencias personales y doctrinales. Moisés de León desempeñaría una función principal, con una intervención variable según la sección y el momento del proceso. (Liebes, 1993, pp. 88–90).
Esta distinción permite formular preguntas más precisas. Compartir una fuente no implica copiar una versión terminada. Participar en un ambiente intelectual no prueba haber escrito un pasaje concreto. Traducir o comentar una obra puede ser una forma activa de elaboración, pero no establece automáticamente pertenencia al grupo que la produjo. En cada caso deben identificarse el testimonio disponible, la operación propuesta y el alcance de la inferencia. El círculo funciona como hipótesis explicativa; no autoriza a dar el mismo estatuto a todos los vínculos entre sus posibles protagonistas.
El marco narrativo introduce una dificultad adicional. Las reuniones de R. Simeón bar Yohai y sus compañeros pueden leerse, en la propuesta de Liebes, como una elaboración literaria de experiencias de un grupo medieval. Esa posibilidad no convierte la narración en una transcripción de reuniones ni ofrece una correspondencia biográfica completa entre personajes y personas. La forma literaria produce sentido: organiza la revelación, distribuye voces y representa una autoridad. Su eventual trasfondo histórico debe argumentarse sin borrar ese trabajo de composición. (Liebes, 1993, pp. 88–89 y 98).
4. Primer caso: los trece atributos y la hipótesis de una fuente común
El estudio de José Gikatilla permite observar la diferencia entre constatar un paralelo y explicar su origen. Liebes compara un escrito sobre los trece atributos con los desarrollos de las Idrot. Examina detalles técnicos, articulaciones de los atributos y diferencias de formulación. El problema no consiste únicamente en determinar qué versión contiene más material, sino en explicar de qué manera cada una organiza lo que conserva. (Liebes, 1993, pp. 99–103).
En los atributos undécimo y duodécimo, su argumento postula una tercera versión común que cada elaboración habría completado de manera distinta. La anterioridad corresponde entonces al material reconstruido, no, sin más, a la totalidad del escrito de Gikatilla respecto de la totalidad de la Idra. La precisión importa: una flecha directa de un autor al otro simplificaría precisamente aquello que el análisis procura explicar. (Liebes, 1993, pp. 100–101).
La comparación con José de Hamadán amplía el problema. Sus desarrollos antropomórficos y sus diferencias respecto de las Idrot permiten discutir si las divergencias pueden explicarse simplemente como una reducción de la versión zohárica conocida. Liebes propone considerar elaboraciones distintas de materiales comunes. El texto de partida reconstruido, sin embargo, no es un manuscrito conservado que pueda exhibirse junto a los otros testimonios: su existencia y sus características se infieren a partir de la comparación. (Liebes, 1993, pp. 103–106).
En la cartografía BESA, este caso exige distinguir visualmente los escritos conservados del nodo que representa el texto común postulado. El lector debería poder responder dos preguntas diferentes: ¿qué semejanzas y diferencias se observan?, y ¿por qué esas observaciones hacen preferible una fuente común a una copia directa? La primera organiza el cotejo; la segunda evalúa una explicación histórica.
5. Segundo caso: David ben Judá he-Hasid y una Idra no definitiva
El Sefer ha-Gevul ocupa un lugar central porque su relación con la Idra Rabba no se reduce a un cambio de lengua. Liebes estudia ausencias, pasajes adicionales y diferencias de orden. Frente a una explicación que atribuye esas particularidades a la intervención de David sobre una obra ya acabada, propone que el cabalista utilizó una Idra que todavía no había adquirido su forma definitiva. David habría traducido, comentado y ampliado ese estado textual. (Liebes, 1993, pp. 126–129).
Conviene mantener separados el dato y su explicación. El orden diferente o la ausencia de un motivo son observaciones comparativas; una versión anterior a la redacción final es la inferencia que Liebes formula para explicarlas. También la ausencia de los reyes de Edom requiere evaluación: ¿el pasaje no estaba en el ejemplar utilizado, fue omitido por el adaptador o se produjo otra modificación durante la transmisión? Liebes argumenta contra la explicación de una supresión por dificultades teológicas y vincula el problema con otros testimonios. Esta argumentación debe exponerse, no sustituirse por la mera etiqueta de «anterior». (Liebes, 1993, pp. 127–129).
El principio de preferir una lectura más difícil tampoco funciona aquí como un mecanismo automático. Su valor depende de la explicación de las variantes y de la historia de la transmisión. Una disposición menos compacta puede apoyar una propuesta de reelaboración posterior; no basta, por sí sola, para fechar un testimonio o identificar a un redactor. Esta reserva pertenece a la evaluación metodológica que proponemos del argumento.
Liebes relaciona además otros escritos y respuestas de David con una tradición viva de enseñanza y con un posible círculo de la Idra. El interés del caso es que el límite entre creador, traductor, comentarista y continuador se vuelve una cuestión histórica concreta. No se trata de declarar intercambiables esas funciones, sino de reconstruir cuándo y cómo se superponen. (Liebes, 1993, pp. 129–134).
6. Persona, personaje y autor: el límite de las identificaciones
El apéndice sobre Todros ben José Abulafia muestra el lugar de la conjetura en el proyecto de Liebes. Allí se considera la posibilidad de que algunos rasgos de R. Simeón bar Yohai remitan a Todros ha-Levi Abulafia. El argumento reúne afinidades doctrinales, relaciones personales y paralelos en la representación de una figura de autoridad. El propio Liebes declara que no puede pronunciarse de manera definitiva. No estamos ante una identidad históricamente demostrada. (Liebes, 1993, pp. 136–138).
Deben distinguirse, por tanto, tres planos: Todros como persona histórica; R. Simeón como personaje y autoridad de la narración zohárica; y quien compone o redacta esa narración. Que un personaje pueda recoger rasgos de una persona no identifica a esta con el escritor del libro. Tampoco deben confundirse el cabalista Todros ben José y el poeta Todros ben Judá Abulafia, cuyos poemas forman parte de los materiales comparados por Liebes. El apellido compartido no elimina la diferencia de individuos y funciones. (Liebes, 1993, pp. 136–137).
7. Del argumento al gráfico: qué representa una conexión
La lámina Cómo se escribió el Zohar propone una lectura sinóptica de estas relaciones. Su principal utilidad no consiste en condensar una conclusión definitiva, sino en hacer visibles preguntas que la exposición lineal obliga a tratar sucesivamente. Textos, personas, tradiciones y operaciones aparecen próximos en una misma superficie. Esa proximidad gráfica es una decisión de lectura: no demuestra por sí misma contacto personal, simultaneidad ni dependencia.
La leyenda debe leerse antes de seguir las líneas. Transmisión o fuente, elaboración o redacción, paralelo textual, divergencia doctrinal, relación personal e identificación hipotética designan preguntas distintas. Un paralelo permite comparar; no afirma necesariamente que un texto proceda del otro. Una divergencia señala una diferencia significativa; no demuestra por sí sola una polémica consciente. Una relación personal no equivale a coautoría. Las flechas deben interpretarse únicamente donde se expresa una dirección argumentada.
También es necesario separar el tipo de relación de su estatuto documental. La edición BESA utiliza cuatro grados para orientar esa lectura. Son categorías editoriales del atlas: no pertenecen a una escala formulada por Liebes ni expresan probabilidades numéricas.
| Grado BESA | Cómo leerlo |
|---|---|
| A · Testimonio comparado | Se cotejan textos concretos y Liebes formula explícitamente una conclusión. No convierte cualquier interpretación asociada en un hecho indiscutible. |
| B · Inferencia argumentada | El hecho textual o el paralelo está disponible; la dirección o el sentido histórico requieren el razonamiento de Liebes. |
| C · Indicio con reservas | La posibilidad se presenta con cautelas o con apoyo limitado. Deben mantenerse visibles las alternativas. |
| H · Hipótesis abierta | La cuestión queda expresamente sin decisión definitiva; no debe presentarse como una identificación demostrada. |
El paso de una lámina estática a una base revisada también puede exigir correcciones. Antes de citar una flecha o un grado de la imagen, conviene contrastarlo con la ficha vigente y su auditoría. En el caso de los trece atributos, por ejemplo, la base precisa que se postula un antecedente común; en el de David, distingue los datos comparados de la inferencia de una Idra no definitiva. La imagen orienta la consulta, mientras que la ficha conserva el desarrollo y las reservas.
8. Qué añade el atlas 3D y cómo debe leerse
El atlas BESA permite pasar de la visión general a la ficha de una persona, un texto o un vínculo. En su edición 1.1 incorpora cinco recorridos comentados, con introducción, preguntas, comentarios de paso y balance, además del índice de referencias, la lectura comparada y el modo de presentación. Esa capa de orientación es editorial BESA y debe diferenciarse de los testimonios y argumentos que la ficha atribuye a Liebes.
La profundidad espacial organiza estratos relativos: fuentes y ambientes; círculos castellanos previos; textos comunes postulados; elaboraciones paralelas; una Idra todavía no definitiva; redacción final; continuación y recepción. La altura no es una escala uniforme de años. La posición angular, la distancia y el tamaño de un nodo tampoco deben utilizarse como medidas de influencia histórica o de centralidad calculada. La geometría es una disposición editorial para estudiar una propuesta, no un hallazgo independiente.
Es especialmente importante distinguir estados reconstruidos y testimonios conservados. El nodo de una Idra no definitiva no afirma que exista un manuscrito íntegro conservado con ese título y ese contenido. Representa un estado textual que se postula para explicar los testimonios. Del mismo modo, agrupar personas en torno al círculo organiza una hipótesis de relación; no transforma esa agrupación visual en una lista documentada de miembros.
Tres vistas del atlas: del espacio a la evidencia
Estas capturas reales de la edición 1.1 muestran tres escalas de consulta: la estructura general, la lectura de un vínculo y el cotejo de dos fichas. Pulsá cada imagen para ampliarla.



Capturas BESA del atlas 1.1, realizadas el 22 de octubre de 2026. Son ilustraciones de la interfaz y de su procedimiento de lectura; no añaden evidencia histórica a los testimonios citados. Los grados A/B/C/H siguen siendo categorías editoriales BESA.
Un procedimiento de lectura en seis pasos
1. Formular una pregunta acotada. Por ejemplo: ¿por qué Liebes propone un antecedente común para Gikatilla y la Idra? Es preferible empezar por una relación discutible que intentar interpretar toda la red al mismo tiempo.
2. Abrir el recorrido o localizar la ficha. El recorrido «Los trece atributos» permite reunir los testimonios pertinentes. La búsqueda y el índice de referencias ofrecen otras entradas. El orden del recorrido es pedagógico; no establece una cadena cronológica entre todos sus pasos.
3. Leer primero el testimonio. Identificar qué pasaje, variante, ausencia o coincidencia se registra. Comprobar que la página del artículo, la página de la traducción y el número de nota no se confundan entre sí.
4. Reconstruir el argumento y su alternativa. Precisar qué añade la interpretación a la observación. ¿Se infiere anterioridad, préstamo, fuente común o reelaboración? Leer las reservas de la misma ficha antes de adoptar una conclusión.
5. Contrastar las fichas. Comparar dos relaciones o dos versiones, consultar las referencias y revisar la representación y su auditoría. En los trece atributos pueden contrastarse las fichas L60 y L61; para el caso de David, L110 y L111 permiten distinguir una propuesta de elaboración y una diferencia textual registrada.
6. Volver al mapa y formular una conclusión proporcional. Explicar qué sostiene el enlace y qué no permite decidir. El cuaderno sirve para conservar preguntas y comentarios propios; la presentación permite exponer las fichas. Mostrar una secuencia en pantalla no añade evidencia al argumento.
Los otros recorridos amplían ese ejercicio: «Un dicho en cuatro estadios», «De la Mishná oculta a la Idra impresa», «Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel» y «Persona · personaje · autor». El último es especialmente útil para practicar la diferencia entre relación histórica, representación literaria e identificación hipotética.
9. Por qué importa: crítica textual, autoridad y pedagogía
La cuestión importa, en primer lugar, porque modifica el objeto que se intenta explicar. Si la literatura zohárica resulta de operaciones y momentos diferentes, no basta con elegir entre una atribución única y una pluralidad indeterminada. Se necesita establecer qué materiales circulan, cómo se transforman y qué evidencias permiten reconocer esa transformación. Un autor principal, una tradición compartida y una elaboración posterior pueden coexistir, siempre que la relación entre ellos se argumente en cada caso.
Importa también para estudiar la autoridad. Una narración de revelación puede reunir materiales y voces bajo una figura de maestro sin que esa autoridad narrativa sea idéntica a la identidad del escritor. En otro plano de investigación, Boaz Huss propone estudiar las formas de recepción y de atribución de valor del Zohar. Esa perspectiva recuerda que la historia de la composición y la historia de la autoridad del libro son problemas relacionados, pero diferentes (Huss, 2016). No debe deducirse una valoración religiosa del mero resultado de una atribución filológica.
La reflexión sobre los medios de escritura también impide tratar el libro impreso como una ventana transparente hacia su formación. Daniel Abrams examina cómo las prácticas de lectura, comentario y edición intervienen en la configuración de los textos cabalísticos. Su planteamiento ofrece un horizonte metodológico adicional, no una prueba automática de cada identificación de Liebes (Abrams, segunda edición, 2013). Por su parte, el trabajo textual que sustenta la Pritzker Edition muestra la importancia de regresar a los testimonios manuscritos cuando se estudia el Zohar; el atlas no reemplaza esa tarea (Stanford University Press, proyecto Pritzker).
Finalmente, importa para la pedagogía de las humanidades digitales. Un diagrama puede hacer visibles las alternativas que una síntesis borra, pero también puede endurecer una conjetura hasta hacerla parecer un hecho. La responsabilidad del diseño consiste en conservar las diferencias de estatuto: que el lector pueda abrir la ficha, localizar la referencia y discutir el razonamiento. El resultado más valioso no es una red que parezca explicar todo, sino una herramienta que permita señalar con precisión dónde una explicación convence y dónde permanece una pregunta.
10. Conclusión: una cartografía que devuelve al texto
La contribución de Liebes puede leerse como una invitación a distribuir la pregunta por la autoría entre testimonios, operaciones y formas literarias. Su hipótesis conserva la centralidad de Moisés de León y propone un medio de creación compartida, pero no elimina la necesidad de evaluar cada vínculo ni resuelve de manera definitiva la identidad de todos los protagonistas. Los trece atributos y el Sefer ha-Gevul muestran por qué una comparación textual puede sostener una reconstrucción más compleja que la copia directa de un libro acabado.
El gráfico y el atlas 3D adquieren sentido cuando permiten recorrer esa complejidad y regresar a sus pruebas. La imagen plantea una relación; la ficha explicita su estatuto; la referencia conduce al pasaje; la lectura crítica evalúa la inferencia. Esta es la función académica de la cartografía propuesta: organizar la discusión sin clausurarla.
Recursos para continuar la lectura
Presentación pública del atlas BESA y cartografía del Zohar. Incluye la lámina y la explicación general del proyecto.
Abrir el atlas interactivo BESA · acceso público. Disponible para cualquier visitante, sin iniciar sesión. Las notas y los comentarios personales se guardan en el navegador de cada lector.
Comenzar el recorrido «Los trece atributos» · acceso público. Para una lectura paralela, pueden localizarse las fichas L60, L61, L110 y L111 mediante las herramientas del atlas.
Referencias y nota de procedencia
Liebes, Yehuda (1993). «How the Zohar Was Written». En Studies in the Zohar, traducción del hebreo de Arnold Schwartz, Stephanie Nakache y Penina Peli. Albany: State University of New York Press, pp. 85–138; aparato de notas, pp. 193–227. Identificador del capítulo · Ficha de la editorial. Fuente principal del análisis; consultada en la traducción española BESA con los marcadores de página originales.
Abrams, Daniel (2013, segunda edición). Kabbalistic Manuscripts and Textual Theory: Methodologies of Textual Scholarship and Editorial Practice in the Study of Jewish Mysticism. Cherub Press / Magnes Press. Ficha editorial. La ficha distingue «Second 2013» y año de catálogo 2014; aquí se cita la edición. Utilizada como orientación metodológica complementaria, no como verificación de los casos particulares expuestos.
Huss, Boaz (2016). Zohar: Reception and Impact. Liverpool University Press. DOI de la obra. La distinción entre composición y recepción se apoya en el alcance declarado del estudio; este ensayo no sustituye su lectura completa.
Stanford University Press. The Zohar: Pritzker Edition. Proyecto de edición y traducción, con texto arameo crítico preparado por Daniel C. Matt a partir de manuscritos. Página del proyecto. Recurso para ampliar el trabajo textual; no se citan aquí pasajes concretos de sus volúmenes.
BESA · Beit Ein Sof Academy. Liebes_traduccion_maestro, traducción española de trabajo del capítulo; Cómo se escribió el Zohar, cartografía visual; Atlas de la formación del Zohar, edición interactiva de estudio 1.1. Materiales de traducción, organización y comentario editorial utilizados para este artículo. Los grados A/B/C/H y la disposición espacial son decisiones BESA y no convenciones originales de Liebes.
Nota de método. Las atribuciones a Scholem, Goldreich, Tishby, Idel y otros investigadores dentro de la exposición de los casos se presentan según el análisis que Liebes ofrece de ellos. No se afirma haber consultado aquí todos los trabajos originales que él cita. Se conservan por separado los testimonios comparados, sus explicaciones posibles y las conjeturas históricas. Los enlaces y las referencias editoriales se comprobaron el 22 de octubre de 2026.


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